Archivo de febrero de 2012

Vence tus miedos y alcanza tus metas

Todos tenemos miedos. Según la etapa de la vida en la que nos encontremos, aparecen nuevos desafíos. Algunos de ellos los llevamos arrastrando desde hace muchos años.

 

¿Quieres vencer tus miedos pero no sabes cómo? ¿Lo has intentado y no ha habido un resultado positivo? A continuación, comentamos cómo vencer tus miedos para que te permitan alcanzar tus metas, aquello que tanto deseas.

 

 

Identifícalo

Comencemos por ese primer paso. Identificar nuestros miedos, ponerles nombre es el inicio obligado para afrontarlos. ¿De qué se trata? ¿De miedo a hablar en público? ¿De miedo a viajar en avión? Identifica exactamente de qué miedo estamos hablando, escríbelo y describe los detalles de ese miedo, cuándo ocurre, en qué circunstancias concretas.

Busca un objetivo final

¿Por qué quieres realmente olvidarte de ese miedo concreto? Es una pregunta clave para seguir con el proceso. Normalmente, los miedos nos impiden hacer cosas que queremos. Por ejemplo, nos gusta viajar pero no queremos irnos muy lejos ya que hay que utilizar el avión que tanto tememos. Busca primero el objetivo que deseas conseguir. Deseo viajar a Rusia en julio de 2012 puede ser un objetivo.

Comprométete

Si estás leyendo este artículo, es que realmente estás buscando opciones para vencer tus miedos. Ya tienes una base de compromiso importante. Ahora, sencillamente, hazlo oficial. Ideas que te pueden ayudar: escribe en una gran cartulina lo que deseas conseguir y siempre en positivo. Por ejemplo: Soy capaz de hablar en público o Disfruto con la experiencia de viajar en avión.

Reduce tu ansiedad

Antes de enfrentarte a tus miedos, debes lograr que tu nivel de ansiedad disminuya. Puedes usar desde técnicas de relajación o respiración a hacerte preguntas concretas. Algunas preguntas que te ayudarán: ¿Qué es lo que temo y cuál es la posibilidad real de que ocurra? ¿Qué es lo peor que puede suceder? ¿Cómo manejaré la situación? De nuevo, estas reflexiones te ponen en movimiento y además, reducen tus nervios.

Hazlo

Una vez que le has puesto un nombre, que te has marcado un objetivo, te has comprometido y has reducido notablemente tu ansiedad, este paso te costará mucho menos. Es el momento de hacer aquello que temes, de ponerte en acción real. Recomiendo que lo dividas en pequeños retos. Puedes coger un avión pero comenzando por una distancia corta. O hacer una pequeña ponencia para un grupo pequeño. Irás cogiendo confianza y te costará cada vez menos.

Agradece y celebra

Seguro que ya tienes más tranquilidad. Cuando consigues vencer un miedo, se produce el descanso. Pero, si tienes más miedos, tendrás que seguir afrontándolos. Recuerda agradecer que ese miedo ya ha pasado a mejor vida y celebra tu logro. Cuando te enfrentes a un nuevo reto, te será mucho más fácil.

Las emociones son contagiosas ¿Con quién te relacionas para ser (o no) feliz?

¿Con quién te relacionas para ser (o no) feliz?Ayer, antes de escribir este artículo, me acerqué al mercado de alimentación que hay cerca de casa. Me gusta ir siempre que puedo porque tengo los productos frescos y un trato familiar como los de antes. Al entrar, me vuelvo a fijar en una escena bastante habitual. Alrededor de la pescadería Hermanos Martínez hay un tumulto de gente riendo y hablando (y comprando, claro). ¿Quiénes son responsables de ello? Pues, los mismos hermanos Martínez. Cuentan chistes, se acuerdan de los nombres de sus clientes, siempre tienen una sonrisa en sus rostros… En una frutería de al lado, sucede lo contrario. La propietaria, con cara de pocos amigos, hace crucigramas y mira de vez en cuando a ver si alguien de la pescadería se acerca a comprar fruta.

¿Sabías que las emociones de los demás son contagiosas? Seguro que lo has experimentado. Acabas de hablar con alguien muy negativo y cuando os despedís, te deja una sensación amarga y te vas a casa con pensamientos también negativos.

Se contagian las emociones de tu pareja

Un cónyuge que está todo el día destacando lo malo de la vida, al final te contagia esa forma de pensar y acabas por adoptar las mismas teorías.

Se contagian las emociones de tus amistades

Son aquellas personas a las que queremos mucho pero casi siempre que abren la boca lo hacen para hablar de algo que ha ocurrido en su día y no les ha gustado.

Se contagian las emociones de tu jefe

Llega a la oficina y ya se nota que ha entrado. No motiva a sus empleados ni a sus colaboradores. Está todo el día quejándose y a nada le ve el lado positivo.

¿Te suena alguna de estas situaciones?

Pues, desde aquí, te invito a que no te dejes contagiar por personas negativas, que elijas el rumbo de tu vida y te rodees de aquellas personas que te ayuden a conseguir tus sueños. 

PORQUE LA FELICIDAD SE CONTAGIA

Únete a personas que te contagien su capacidad para conseguir objetivos

Fíjate en aquellos modelos que tienes a tu alrededor y que consiguen constantemente sus objetivos. Ponte cerca de ellos y aprende sus hábitos. Normalmente, su actitud también dirá mucho de ellos y seguro que utilizan un lenguaje de triunfo.

Acércate a personas que hablen bien del entorno

Hay personas especializadas en recordarte el entorno económico que nos ha tocado vivir. Y hay otras que te dicen que en este entorno es precisamente donde han encontrado su pasión, cambiado de profesión o el que les ha permitido descubrir sus talentos. Ya sabes, localiza este tipo de personas. Aprenderás a detectarlos porque no se quejan, no suelen referirse a la crisis y siempre tienen algo bueno que comentar.

Comienza el día de forma positiva

Si antes de levantarte, visualizas un día positivo. Si te levantas y haces ejercicio. Si mientras desayunas, piensas en las cosas buenas que ocurrieron ayer, estás preparando tu mente para atraer a personas que colaboren en que el día de hoy sea aún mejor. Estarás siendo también un contagiador/a de ilusión.

Relaciónate en el trabajo con personas agradables

¿Y si mi jefe es pesimista? Está claro que, en esta ocasión, es más difícil apartarse. Pero, puedes conseguir vías para que no te afecte lo que oyes o ves. Después de un encuentro con tu jefe, al salir de su despacho, afirma: “esta forma de ver la vida no tiene que ver conmigo”, “Yo decido lo que pienso y elijo una vida próspera y feliz”. Este tipo de afirmaciones te devuelven el poder.

Si estás en un ambiente negativo, pregúntate qué estás haciendo allí.

 PORQUE LA FELICIDAD SE CONTAGIA, CONTAGIA FELICIDAD


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Testimonios

He recurrido en dos ocasiones de mi vida al coaching con Isabel Sousa, para poder solventar situaciones complicadas que yo no sabía cómo manejar." Leer más...